Seguramente, los 5.098 kilómetros que los separaban de la capital venezolana se hicieron más largos, y las nueve horas de vuelo a Caracas parecieron eternas. Es que desde que el 15 de mayo pasado Cecilia Amenábar recibió la noticia sobre el accidente cerebrovascular del padre de sus hijos, la espera para el círculo íntimo de Gustavo Cerati se tornó interminable. Luego de sufrir a la distancia durante una semana, en la mañana del viernes 21 la familia del ex Soda Stereo llegó a Ezeiza para abordar el vuelo 1.376 de Aerolíneas Argentinas que los reuniría con el ser amado. Eran las cinco de la madrugada cuando Lilian Clark, su madre, llegó al Aeropuerto Internacional acompañada por su hija, Stella, y sus nietos, Julián y Valentina. “Es como si estuviera sobre un volcán. Quise viajar porque si estoy acá es peor, pues no sabemos cuánto tiempo permanecerá allá hasta que lo traigan a Buenos Aires”, confesaba antes de partir. “Mi corazón está tranquilo.
SiguePienso que va a salir y las secuelas, si las tiene, vamos a combatirlas juntos”, agregó esperanzada, mientras media hora después hacían su ingreso la ex mujer del artista junto a sus hijos, Lisa (14) y Benito (16)
Una vez en tierra venezolana, el grupo se alojó en el hotel Meliá Allí se encontraron con Laura, la otra hermana del cantante, que fue la primera en llegar al Centro Médico “La Trinidad” apenas conocida la noticia También estuvo hospedada ahí Chloé Bello (22), la novia del artista, quien luego de compartir la gira de su pareja había viajado a Nueva York, y, al enterarse de lo sucedido, voló de inmediato para estar cerca de su amor En todo momento se mostraron herméticos con la prensa, e intentaron eludir la guardia fotográfica Movilizándose en un vehículo que el gobierno venezolano puso a su disposición, sólo abandonaban sus habitaciones para dirigirse a la clínica, donde llegaban a las 7 de la mañana y regresaban al anochecer
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