Cuando el 5 de mayo, a las 07:00, el avión que lo traía desde Miami aterrizó en Ezeiza, lo primero que hizo fue llamarla y pedirle un mimo:“Preparame un rico desayuno que en un rato nos vemos”, afirmó. Sin embargo, ese deseo nunca pudo cumplirse y se convirtió en lo último que Fernando Diez le dijo a Evelyn Scheidl, la mujer que amó durante 37 años (33 de casados y 4 de noviazgo), ya que menos de una hora después moriría a causa de un infarto masivo.“Según la psicología, el primer año es aceptación, el segundo es el vacío y después depende de cada uno. El duelo es muy feo, es muy doloroso para toda la familia. A veces miro la urna con las cenizas de mi marido sobre la chimenea y no lo puedo creer, pienso que lo que pasó no es verdad”, confiesa la ex modelo en exclusiva a CARAS, en la intimidad de su piso de la calle Gelly y Obes para abrir públicamente su corazón por primera vez desde que hace poco más de dos meses su marido encontró la muerte de manera sorpresiva. “Tres días después de su fallecimiento, Fernando hubiera cumplido 63 años. Había sido invitado por el empresario Carlos Avila a jugar al golf en Miami. Fernando estaba con muchos problemas laborales y económicos, tenía una gran angustia. Fundamentalmente, estaba relacionado con lo de ‘Botticelli’ (prestigiosa firma de calzado e indumentaria con una trayectoria de 40 años en la Argentina, de la cual Diez fue su creador), que cerró en noviembre, una decisión que tomó Fernando muy cansado de luchar —explica Evelyn, antes de agradecer el gesto del gran amigo de su marido—. Avila lo invitó para que se ‘desenchufara’ un poco, y lo logró, porque Fernando allá se sintió como en el paraíso. Durante esa semana hablamos por teléfono todas las noches. Jugaron en diferentes canchas de golf, después se iban a pasear y a cenar. La pasaron bárbaro, le agradezco muchísimo a Carlos por su gesto.
SigueLa última semana de su vida la pasó lejos de mí, pero feliz”, comenta
El trágico 5 de mayo, Evelyn iba a ir al aeropuerto a buscar a su marido, pero Carlos Avila insistió en que le mandaría un auto con Javier, su chofer personal “Yo fui a llevar a mi hijo menor al colegio, volví a casa y sonó el celular Me llamaban desde su teléfono, era el chofer del auto de Avila que me preguntaba a dónde lo llevaba a Fernando, porque no se sentía bien Le pedí que lo trasladara al Hospital Alemán, donde después me dirigí yo —relata Scheidl, mientras sus clarísimos ojos se ponen vidriosos por las lágrimas— Finalmente, a Fernando lo llevaron en una ambulancia al hospital Ramos Mejía Yo había ido hasta el Alemán, y allí fue que me llamó Teresa (Calandra, su gran amiga), eran las 8 de la mañana Lloraba, yo le preguntaba por qué estaba así y ella me dijo que padecía una congestión Se dio cuenta de que yo todavía no sabía nada Lo que había sucedido era que Carlos Avila viajó de Miami a París, a donde lo llamó su chofer para contarle que Fernando se había descompuesto en medio de la avenida 9 de Julio Entonces Avila la llamó a ‘Tere’ y le contó todo”, dice la ex modelo y conductora
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